Los delanteros tienen “hambre de gol”. Sueñan con ellos, piensan
en los recreos en ese tiro que pegó en el palo y salió, temen no poder marcar
nunca más en su carrera, o no volver a inflar las redes para ganar un
partido. Sueñan con vencer a los goleros más eficaces. El cero en el marcador
es insoportable. Los delanteros no pueden dormir sin hacer goles, algunos
llegan a tener pesadillas. Paolo es uno de ellos. Quienes lo rodean, dicen
que su verdadero problema es su “temperamento”; otros, que se enoja demasiado,
pero él no está seguro de esto. Aunque es verdad que se ha metido en
problemas muchas veces. Finalmente conocerá el desafío mayor de su corta
carrera: al arquero imbatible, el muro, la muralla. ¿Cómo vencerlo?, eso no
será fácil. En el fondo, Paolo solo quiere ganar. ¿Está mal eso? Y sufre,
porque nadie lo conoce de verdad. Él quiere decirnos en su historia que
siente y piensa muchas cosas, y una de ellas es que los delanteros
implacables también tienen corazón.