En estos pueblos las calles huelen a mango maduro y a tierra
húmeda. Los días transcurren apacibles entre recuerdos y tertulias. Hay
vecinos que comparten el primer café del día, pescadores que conversan con la
brisa y el río, perros que se pasean por las calles, niños que vuelan cometas
y ancianos que ven la vida pasar. Aquí nadie se salva. Relatos de pueblo
reúne diecisiete historias cortas, donde lo cotidiano y la memoria se mezclan
para revelar que nadie está a salvo de ser visto, recordado o contado.