Matilde se siente muy cansada. No tiene ganas de jugar y le da mucha sed. Comienza a tener altas fiebres. Sus papás saben que está enferma y que no es algo pasajero. Matilde es atendida por varios médicos, pero no es sino hasta que la ve el doctor Javier, quién le diagnostica leucemia, que la batalla por la vida comienza.