Para el niño que se concentra durante esta etapa en aprender las
convenciones de la lengua escrita, compartir la poesía con los adultos
cercanos es una experiencia entrañable y llena de sentido. Mientras las voces
de los mayores leen las jerigonzas, las retahílas, los trabalenguas, las
adivinanzas y los poemas de este libro, les van revelando a los lectores el
poder mágico que poseen las palabras para dar nombre a los secretos y a las
emociones y para maravillarnos con su música.