Rafael
Pombo, el gran poeta de la infancia, supo nutrir el imaginario de muchas
generaciones de lectores. El sentido del humor en sus poemas, y
especialmente sus personajes, aún nos acompañan, a pesar del tiempo en que
fueron creados. Las ilustraciones de Carlos Riaño proponen una lectura que
enfatiza la alegría de vivir y el dinamismo de estos versos, ahora
arropados de en un contexto visual moderno. El escritor Celso Román nos
ofrece un homenaje que da proyección al mundo personal de Pombo y el gran aporte
que hizo para llenar de luz una ciudad fría y lluviosa, pero también el
corazón de sus apasionados lectores.
Rafael
Pombo, el gran poeta de la infancia, supo nutrir el imaginario de muchas
generaciones de lectores. El sentido del humor en sus poemas, y
especialmente sus personajes, aún nos acompañan, a pesar del tiempo en que
fueron creados. Las ilustraciones de Carlos Riaño proponen una lectura que
enfatiza la alegría de vivir y el dinamismo de estos versos, ahora
arropados de en un contexto visual moderno. El escritor Celso Román nos
ofrece un homenaje que da proyección al mundo personal de Pombo y el gran aporte
que hizo para llenar de luz una ciudad fría y lluviosa, pero también el
corazón de sus apasionados lectores.