Eva,
Salomé, Clitemnestra, Cleopatra, Livia y Catalina la Grande son solo algunas
de las mujeres reseñadas en esta interesante obra. Este ensayo, casi
juguetón, o en cualquier caso jovial, aborda el espinoso tema de las mujeres
perversas, con la desprevención y la neutralidad propias de una mujer que
observa el legado de otras y los mitos literarios que se han creado sobre
ellas. El mal en sí mismo aparece en este libro como un fantasma que posee a
algunas mujeres, pleno de sugestiones, y que lleva a cabo sus actos solapada
e inconscientemente. Sorprendidas por el poder que han alcanzado o el que
encarnan, sin apego efectivo por su crueldad, pero sin piedad real, actúan
casi movidas por fuerzas externas que las conducen.